Ya cae el sol, sabemos lo que viene ahora.
No, no estoy dispuesto a dejarme vencer. He peleado mucho y con muchos para quedarme ahora postrado esperando que me pasen por encima y no dejen de mí ni mi sombra. Todo el trabajo dedicado a mantener vivos los valores que me inculcaron desde pequeño en este mundo roto y sin normas no puede ser en vano, me niego.
Mis oportunidades son limitadas, ya andan muchos de ellos por la calle, con la tensión contenida de quien busca destruir y no encuentra un objetivo (no me encuentran a mí). Lo único que puedo hacer es confundirme con ellos, golpear, destrozar y gritar mientras esté a su alcance y si alguno de ellos se acerca notando algo distinto en mí apalearlo frenéticamente para que los demás no duden también. Ese sería mi fin, con uno puedo pero con todos...
Espero volver a escribir.
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jueves, 19 de enero de 2017
jueves, 17 de noviembre de 2016
Fragmentos: Luz (I)
Siempre tuvo esa habilidad, cuando me conoció yo era una criatura de la oscuridad, envuelto en mis cómodas tinieblas, donde el mal y el bien no existían simplemente porque lo único posible era lo que me favorecía y lo que me perjudicaba. Pero tuvo que aparecer con su calor y su luz, creaba dependencia. ¡Quién iba a querer vivir de otra manera que no fuera aquélla! Descubrí la felicidad a su lado, aceptando incluso comportarme de forma distinta a aquella que me había supuesto tantos beneficios en el pasado, porque ahora la vida era vida y no batalla constante, la alegría era pura sin sufrimientos y la verdad no era la mayor de las mentiras.
Pero la naturaleza propia permanecía latente, cada vez que se retiraba a cumplir con sus deberes e iluminar a quienes lo necesitaban, incapaz de generar luz o calor propio, me quedaba en nuestro hogar solo, que aunque era un lugar de bien, no podía sino ir enfriándose y perdiendo poder conforme mas tiempo ella pasaba fuera. Y era entonces, al tiempo y a pesar de oponer toda la resistencia posible mi origen renacía, allí donde permanecía acurrucado iba formándose un vórtice de oscuridad que se iba extendiendo lenta pero inexorablemente alrededor haciendo que me sintiera fuerte y seguro en mis oportunidades de conseguir aquello que quisiera sin importarme el cómo, automáticamente empezaba a pensar fórmulas para superar a los que sabía que eran mas poderosos que yo para poder derrocarlos y alcanzar mis objetivos. Si, podría hacerlo, solo tenía que...
Pero ella entraba por la puerta, su voz angelical borraba cualquier mal pensamiento, la quería como nada en el mundo, sus pasos acercándose por el pasillo iluminaban ya el salón donde antes me acurrucaba, su canturreo me levantaba, de nuevo puro, deseando verla cruzar el umbral de la puerta. Quizás algún día tardara demasiado o el proceso fuera demasiado rápido y no pudiera dominarlo por mucho que lo intentara, no sé si llegaría a hacer algún mal o sería capaz de controlarlo para nunca cruzar la puerta de la casa, pero por mi parte no iba a faltar resistencia, quería la vida que ella me había regalado al compartirla conmigo por encima de todo. A pesar de mi origen, me había convertido fervorosamente en seguidor de sus principios, siempre que su esencia no me faltara.
jueves, 10 de noviembre de 2016
Fragmentos: Aracnofilia (I)
8:08 de la Mañana.
Para variar entraba en la oficina un poco tarde, cosa que tampoco importaba porque era de los primeros en llegar, a comienzos de noviembre ya hacía bastante frío y reinaba un ambiente melancólico, aunque no era eso lo que me inquietaba cada mañana al sentarme en mi mesa.
Allí estaban ya cuatro de mis compañeros, cada uno con su araña encajada en la nuca, escondida entre los cabellos. No sé en qué momento se naturalizó aquello. Al principio resultaba alarmante, salía en las noticias constantemente como una epidemia, aunque habiendo tantos casos y un porcentaje tan bajo de fallecimientos no era de extrañar que llegara el día en el que hubiera quien incluso iba destacándola, recogiéndose el pelo para dejar patente que tenía una o quien la adornara.
Una vez que te picaba y se quedaba unida a tí, con tratamiento podías llegar a quitártela sin que tuviera mayor repercusión, pero ya te había impregnado y si no seguías al pie de la letra el tratamiento otra ocupaba rápidamente su lugar. Las consecuencias no eran inmediatas, poco a poco a lo largo del tiempo el humor cambiaba, desaparecía la energía, todo era un mundo, hasta el punto en el que seguías viviendo tu vida sin ningún tipo de ánimo. Había incluso quien simplemente un buen día se quedaba en la cama y no volvía a salir, o quien desesperado, terminaba tirándose de un puente.
Sobre mi sitio, mientras revisaba mis mails, una de ellas pululaba. Por ahora yo seguía libre pero no había manera de concentrarse y eso solo hacía activarla mas. No podía intentar matarla o espantarla porque el resto de compañeros se encararían conmigo, al hacerlo probablemente provocara que les picara a alguno de los que también seguían libres, era algo sobre lo que ya ni se hablaba, un tabú en toda regla, pero que teníamos presente cada día.
13:49, entra el mail que estaba esperando toda la mañana, no me lo podía creer! el trabajo de dos años enteros echado por tierra, en parte por mi culpa, que no estaba centrado para nada, y en parte por culpa de mi supervisor, que estaba bastante peor que yo, porque además ya tenía a uno de esos bichos instalados en su vida. Desesperado empiezo a buscarle posibles soluciones planteándome incluso directamente levantarme e irme, pero aquéllo no tenía vuelta de hoja, tocaba asumirlo y encararlo, ya veríamos por donde salía todo. Fue en aquel momento de despiste cuando se deslizó y sin darme cuenta se unió a mí. Nadie me avisó, nadie me dijo nada. Al llegar a casa me metí en la ducha y rompí a llorar mientras me enjabonaba el pelo, ahí la sentí, si, lo había conseguido ya era presa suya.
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