jueves, 26 de enero de 2017

Resistiendo

         ¿Por qué tenemos que aguantar a gente falsa? ¿por qué hay que sufrir los ataques de frustrados, tristes y enajenados? Estoy harto de princesas que cuando no te postras intentan pisotearte por sus medios o con sus sirvientes, sirvientes que sueñan con escalar hasta pisotearlas a ellas. Debería de sentir lástima por sus vidas vacías y sus almas huecas, pero no puedo.

         ¿Por qué la competitividad es tan necesaria? ¿qué tiene de malo que seamos todos felices con la ayuda de todos? no entiendo por qué quieren que mida mi felicidad a través de una palabra llamada Status. Qué triste... según una clasificación de personas, cuando yo me niego a ser clasificado. Quisieron etiquetarme y me negué gustosamente cuando superé esa fase de la vida donde necesitas imperiosamente sentirte parte de un grupo.

        Hoy, adulto, vivo mi camino acompañado, compartiendo vivencias con quien quiere compartirlas sin preocuparme en exceso por quien no quiere hacerlo, intentando ser mejor amigo con quien tengo la sensación de que quiere serlo conmigo y sin preocuparme en exceso del qué dirán y cómo lo dirán. Pero no soy de acero, como a todos me afectan los comentarios, los venenitos vertidos con mala fe que consiguen a veces atormentarme. Pero cuando me enfrento a lo que podría ser mi vida gobernada por esas leyes de hipócritas maneras me doy cuenta de que mi batalla no es ni la mitad de cruenta que la de los que viven en esas vidas de fachada, de selfies retocadas, de necesidad de sentirse especiales y reconocidos sufren cada día desde el alba hasta el ocaso.

            Ea, me he quedao agusto.


jueves, 19 de enero de 2017

Fragmentos: Violentia (I)

Ya cae el sol, sabemos lo que viene ahora.

No, no estoy dispuesto a dejarme vencer. He peleado mucho y con muchos para quedarme ahora postrado esperando que me pasen por encima y no dejen de mí ni mi sombra. Todo el trabajo dedicado a mantener vivos los valores que me inculcaron desde pequeño en este mundo roto y sin normas no puede ser en vano, me niego.

Mis oportunidades son limitadas, ya andan muchos de ellos por la calle, con la tensión contenida de quien busca destruir y no encuentra un objetivo (no me encuentran a mí). Lo único que puedo hacer es confundirme con ellos, golpear, destrozar y gritar mientras esté a su alcance y si alguno de ellos se acerca notando algo distinto en mí apalearlo frenéticamente para que los demás no duden también. Ese sería mi fin, con uno puedo pero con todos...

Espero volver a escribir.